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4 December 2009

(Español) La jaima

(Español) Tras hora y media de camino escoltados por la policía, llegamos a la jaima, montada en medio del desierto. Una orquesta de cuatro músicos enfundados en sus túnicas azules tocaba recostada en una tarima. La gente se iba sentando en un banco recubierto de almohadones que flanqueaba toda la tienda. Yo me busqué una silla, me cuesta doblar la pierna. Sentado a mi lado, en el suelo, el joven intérprete del grupo, como un amable paje. Las mujeres mauritanas estaban espléndidas, habían echado la casa por la ventana. De repente lo vi pasar corriendo, con el aguijón en alto y sentí un escalofrío. De chica había matado muchos escorpiones, levantaba las piedras con cuidado y los atravesaba rápidamente con un palo, luego clavaba el palo en la tierra y los dejaba allí, expuestos al sol, como un espetón. Sabía que picaban a los cosechadores, había oido sus gritos y visto brotar la sangre cuando se daban un tajo con la navaja en la picadura y luego chupaban y escupían el veneno. Eran traidores y yo los buscaba para matarlos. A veces lograba cazar una docena o más, y aquello parecía la escena de los empalados de Spartaco. Pero en la jaima ya no estaba yo para dar saltos, así es que lo vi pasar y deseé mentalmente que alguien lo matara por mí. Casi enseguida se oyeron gritos de mujeres. El alacrán había ido a parar encima de alguien. Afortunadamente sin consecuencias. Yo, por si acaso, me puse los zapatos. El banquete de la alcaldesa fue memorable, con toda clase de bebidas, brochetas, ensaladas, arroces, fruta y media docena de corderos que un par de mozos fornidos despedazaban en el suelo. La alcaldesa tuvo el detalle de darnos un regalo a cada uno. “A usted le hace el honor de dárselo la alcaldesa personalmente”. No sé por qué me eligió, pero sinceramente me sentí muy honrada, la señora me caía bien, tenía una sonrisa franca. Al principio hacía calor y hubo que descoser literalmente las paredes de la tienda. Luego en cambio se notó un bajón brusco de temperatura que nos obligó a abrigarnos. Desde el desierto entraban volando enormes escarabajos, seguramente descendientes de los que tanto abundan en las tumbas de los faraones. Cuando nos fuimos salió a despedirnos una algarabía de color. Me quedé mirando por la ventanilla todos aquellos tocados, los brocados, las túnicas que pronto ya sólo serían un recuerdo, como fuegos de artificio en aquella noche tan oscura.

Por la mañana esperamos inútilmente a que llegara nuestro autobús. Se le había pagado una cantidad y, a la vista estaba, por ser víspera de la fiesta del cordero, un día con mucha demanda, había buscado otro cliente, quedándose con el dinero. Costó encontrar cuatro taxis en los que cupiéramos todos con nuestras maletas. Cargamos diez litros de agua para atravesar el desierto mauritano, pero no llevábamos comida. Por el camino nos fueron parando no menos de veinte controles. Unas veces había que enseñar los pasaportes, otras las cámaras fotográficas, otra, sin ninguna razón especial, nos dejaban pasar, pero no a todos, así es que nuestra pequeña caravana se fue separando, distanciando, reuniendo a lo largo de todos aquellos kilómetros de arena. Yo, que tantas veces he ido en caravana, estaba frita, pero de nada habría servido explicarles cómo se ha de hacer para viajar seguros, porque donde manda patrón no manda marinero. Aunque el patrón no tenga mucho norte. De vez en cuando teníamos que hacer alguna parada para juntarnos, ir al baño, comprar plátanos, cacahuetes, mandarinas. Los niños llegaban como moscas, metían los brazos por las ventanillas, nos pedían dinero y, algunos, fotos, pero no todos, las niñas sobre todo se escondían o salían corriendo. Los poblados en los que nos deteníamos exhalaban un olor rancio a cabra, a cagarruta, a basura descompuesta. En uno había una cabaña revestida de trapos mugrosos. De un gancho colgaba un trozo de carne, a un lado había un tronco ensangrentado lleno de moscas. Aun a falta de rótulo, estaba claro que era la carnicería. Cientos de personas por todas partes y furgonetas cargadas hasta los topes, de gente, de bultos, de corderos. De una de ellas asomaba el cuerpo arrodillado y atado de un camello. Nuestros chóferes no hablaban ni una palabra de francés, así es que no había modo de decirles que no corrieran tanto. Yo me acordaba del París Dakar y me estaba temiendo ver una rueda salir disparada de un momento a otro rodando entre la arena. Todos teníamos prisa, nosotros porque el retraso había dado al traste con nuestros programas, ellos porque les tocaba volver a casa para la cena. La carretera a partir de un cierto punto corría entre dunas, sin que hubiera un alma viva a la vista, y a nuestro chófer, un hombre joven, se le veía cada vez más nervioso y preocupado. Recordé mi traducción del Milione, donde el joven Marco Polo habla del origen del término asesino, procedente del árabe hashshashin, consumidores de hachís, tal como se llamaba a los componentes de la secta religiosa de los ismailíes. Cuenta que los dirigentes de la secta captaban a los jóvenes destinados a asesinar a sus oponentes políticos drogándolos con hachís; una vez dormidos, los llevaban a un jardín secreto de su castillo, en el que despertaban entre árboles frutales, animales exóticos, arroyos de agua cristalina y bellas mujeres. Tras permanecer unas horas en aquel edén, convencidos de que era el paraíso, las doncellas volvían a drogarlos y se les devolvía al punto de partida. Cuando despertaban de nuevo, un líder de la secta les decía que habían tenido el privilegio de conocer el paraíso, al que sólo podrían volver si abrazaban su causa. También contaba Marco Polo que el desierto estaba lleno de cuerpos momificados, de tantos como mataban los asesinos. Ahora parece que los satélites captan el reguero de muertos que va dejando la emigración subsahariana entre las dunas que flanqueaban nuestro camino. Llegamos a Rosso al atardecer. En un visto y no visto los taxistas descargaron y desaparecieron como alma que lleva el diablo. El hotel estaba al lado de la carretera y parecía como si lo hubiesen vuelto a abrir sólo para nosotros al cabo de un letargo de años. Las mesas y los taburetes del bar, con la tapicería rasgada, tenían dos dedos de polvo. Daba la sensación de que sólo había dado tiempo a repasar algo las habitaciones. La sala de estar estaba cubierta en el centro por una alfombra y, adosada a las cuatro paredes, había toda una serie de asientos corridos. El olor a cerrado, las vaharadas de polvo que se desprendían del suelo, de los asientos al sentarse hacían el aire irrespirable. Me senté fuera, en un escalón, dispuesta a escribir, pero me quedé con las ganas, la luz era intermitente. Para cenar nos ofrecieron spaghetti boloñesa  o pollo con patatas. Lamenté no haber comprado plátanos y naranjas. Por suerte las ventanas tenían tela metálica y pudimos ventilar el cuarto, así es que dormí bien, aun con el estómago vacío.

Era la última noche en Mauritania.

6 comments to (Español) La jaima

  • virginia

    LILIANA, MAGNIFICA TU DECRIPCION, TU CUIDADO LENGUAJE EN EL DEZIERTO DE MAURITANIA. NO ACABO A ENNTENDER COMO A UNA PERZONA CON LA MAGNIFICA PLUMA LITERARIA QUE TU TIENEZ, HAN PODIDO ECHARLA DEL EB DE LA MM. VEO QUE EL ZARGENTO RAFAEL HA DADO LA CALLADA POR REZPUETA Y HA MANDADO A ZU CABO LUIZ CONTEZTAR. TU DEBER EZ VOLVER A LA MARCHA PARA QUE QUE TE DIFRUTEMOZ. Y ZEGUIR LLEVANDO AL MUNDO EL VERDADERO MEZAJE DE PAZ Y DE AMOR QUE TODOZ NOZ MERECEMOZ (No zoy ceceante ni zezeante, ze me ha eztropeado el teclado de la letra que ezta al lado de la letra A y pongo en zu lugar la Z)

  • jessica hardt

    hoy he aprendido el etimo de la palabra “asesino”, gracias. y me ha salido la gana de leerme “Il milione”. no sé porque pero tu descripcion me ha recordado las lecturas nocturnas de “Las mil y unas noches” que hacia en mi tiempo universitario en siena…
    quiero reprender esas lecturas con algunos amigos y tus descripciones me parecen perfecta para empezar. tienes talento. seguiré leendote. te abrazo jesss

  • Liliana Piastra

    Difficile che tu possa leggermi ancora,Jessica, dai uno sguardo al post ‘Adiós, amigos’ e capirai perche’.
    Bacione.

  • Petra Frost

    Avrei voluto congratularmi con Magdalena Cajías (ex ministro alla cultura di Evo Morales) per la sua bella lettera, letta stamattina, ma purtroppo noto che sia la sua lettera sia il tuo post ‘Adiós, amigos’ sono stati
    cancellati. Mi sembra un gesto molto eloquente. A buon intenditor…

  • Petra Frost

    Me habría gustado darle la enhorabuena a Magdalena Cajías (ex ministra de cultura de Evo Morales) por su amable carta, que leí esta mañana, pero lamentablemente, cuando iba a hacerlo, he notado que han desaparecido del blog su carta y tu post “Adiós, amigos”, o sea, que los han borrado. Me parece un gesto muy elocuente. A buen entendedor…

  • Horacio

    Hola Amigos de la PAZ:
    Me hubiera gustado entrar en la ADIOS,AMIGOS de Liliana y en la larga respuesta de Luis a la misma para terciar en el tema. Yo he vivido más de un mes en el E.B. por todo Asia y tres paises de Europa y podría aportar mi imprensiones y experiencias…PERO HAN DESAPARECIDO POR ARTE DE MAGIA. No me han dado la oprtunidad
    Del mismo modo observo que ha desaparecido la CARTA de Magdalena Cajías a la que se menciona más arriba y me hubiera gustado leer y comentar.

    ¿QUÉ ES LO QUE ESTA PASANDO en el EB de la MARCHA?

    En Asia, pese haber diferencias, el EB estuvo cohesionado, unido,respetando sus diferencias que se iban resolviendo en aperiódicas reuniones… pero de aquellas 16 personas que salieron ilusionadas de N.Zelanda (una maorí clarividente nos anunció entonces, y no la creímos, “este grupo de la MM es muy majo pero tendrá problemas de convivencia y se dividirá a causa de una mala comunicación”. Textis es Petra, hoy por Brasil, cuando su ilusión era hacer los tres meses, al igual que tu Liliana, maginifica escritora, y generosa compañera de viaje; este lenguaje magistral de la Jaima nos hace sentir y vivir contigo el desierto y esos lugares donde tus compañeros de viaje no pudimos estar. Me hubiera gustado seguir leyendon tus crónicas
    en estas página hoy, parce ser, CENSURADA.

    Yo no pensaba entrar en el tema hasta que la Marcha Mundial cumpliera su objetivo y llegara de manera pacífica hasta Punta de Vacas… pero veo que la GUERRA y la INTOLERANCIA ha suplantado al DIALOGO y a la CONVIVENCIA PACIFICA. La falta de respeto a los derechos adquiridos a compañeros y amigos del EB con los que tuve la suerte y la oportunidad de convivir (entonces, traté de lijar asperezas, diferencias y heridas entre el Nucleo duro y los que eramos considerados advenedizos). Y parece ser que de una manera arbitraria, y poco humanizante, se han cargado, de una u otra manera, a la mitad del EQUIPO BASE, han minado las ilusiones de otros muchos (entre los que me cuento) que esperaban llevar ilusionados ese Gran Mensaje de Paz y de Amor a América Latina.

    Pero como alguien ha dicho en estas mismas páginas las personas son las que fallan… Las instituciones de Justicia, Paz y Derechos Humanos…Los Mensajes pacifistas siguen vivos y cuantos hemos participado en este gran proyecto seguiremos difundiéndolo por el Mundo aunque ciertas personas hayan querido acallarnos en algunos momentos o nos hayan retirado de la circulación de la MM de una manera poco elegante y nada democrática.

    Envío a todos los del EB:( participes, expulsados, a los invitados a dejarlo y a los no admitidos, qué pena!): PAZ, FUERZA Y ARMONNIA PARA LLEGAR AL PUERTO FINAL (que no es el del 2 de enero de 2010). Irá mucho más lejos!!!

    He aprendido mucho de vosotros. De los momentos difíciles y duros del viaje he extraido el mejor néctar para seguir viviendo en torno a la Paz y la no agresividad.

    Un fuerte abrazo para todos.
    Horacio